Una reflexión filosófica para los amantes de las selfies

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¿Quién no ha vivido la experiencia totalmente vanidosa, presumida y ególatra de tomarse una autofoto con una cámara digital o un smartphone? Recurrir a la tan famosa selfie para mostrarle al mundo “qué tan guapos somos”. ¡Ajá!

Más que una foto, la selfie es una práctica social y citadina.

Y antes de que tomes de nuevo tu teléfono mejor pregúntate: ¿qué es la selfie? ¿Es acaso una experiencia generalizada? ¿Es un producto? ¿Una simple foto de perfil? ¿El hecho de compartir una y otra vez diferentes fotos de nosotros mismos? La selfie más que un producto acabado -una foto- es una práctica y hay que interrogarla como tal.

La selfie es una práctica generalizada social y citadina ¿En qué consiste?: Tomarte una foto —más bien una serie de fotos— para hacerla circular por medio de las redes sociales y así obtener muchos likes, muchos retweets, muchos favoritos. Entre más se repita y entre más circule la foto mejor.

Esta práctica puede parecer totalmente individualista, “sólo yo aparezco en todas y en cada una de las fotos”. Sin embargo cuando tomamos una selfie el resto del mundo no está cancelado. Los otros aparecen como meros “espectadores”. Esos otros que sólo miran la foto podrían no estar presentes en ella, pero sin ellos no habría selfieSi nadie mira tu foto entonces ¿para qué tomarte una?

selfie filosofia

La práctica de la selfie implica una repetición ¿De qué? No de la foto sino de una relación con los otros mediante la estructura de una imagen por medio de la difusión de esta. La foto podría perderse en la infinidad de fotos de la red y que nadie le haga caso. Podría no llegar a quien debe llegar (tu ex). O mostrarse a quien no debería (tu tía).

Y lo que resulta interesante cuando te preguntas por la selfie es que ésta -la foto- suspende la relación que existe entre la mano, la vista (el ojo) y el cerebro. Comparada con la pintura de retrato, la máquina fotográfica (o el smartphone) deja fuera la destreza de la mano para maniobrar un pincel y hacer un retrato pero no la del cerebro y la vista.

¡Ya nadie es fotógrafo porque todos somos fotógrafos!

Esta relación se juega de otra manera, o sea por medio del aparato. Es decir la selfie como retrato hace como si la máquina no formara parte de la práctica, pues lo que se difunde es sólo la foto acabada. Sin embargo, sin el aparato que cancela la destreza (manos -ojo-cerebro) no habría selfie. Además, aquí también se niega la destreza de quien tomó la fotografía: ¡ya nadie es fotógrafo porque todos somos fotógrafos!

Así es, los nuevos smartphones permiten que con sólo tocar un botón la foto se tome. Es tan sencillo que hasta un ciego podría tomar una perfectamente. Ya no es necesario ni siquiera que el fotógrafo “vea”, ni que se fije la vista en algún punto para que una foto se realice.

Selfie un análisis filosófico

Hasta entonces se creía que el producto final de la fotografía era la foto y que ésta era consumida, en principio, por la vista. Cuando es, de hecho, la selfie lo que hace que el ojo quede fuera de la jugada.

«Quién” toma la foto es una máquina que no tiene como sentido la vista. Ahora queda excluido de la reflexión el ojo que parecía ser el punto central de una imagen. Sin decir con esto que el retrato es mejor que la fotografía. Son sólo prácticas diferentes.

Al tomar una selfie, nosotros -como usuarios de una tecnología que no sabemos como funciona y fuera de apretar un botón- no hacemos nada.

Con esta máquina sólo tenemos que apretar un botón para que un sistema de aparatos realice una función. Nosotros, como usuarios (del aparto y de la selfie), además de no saber cómo funciona verdaderamente la cámara —y fuera de un movimiento de dedo— no hacemos nada.

Es así como este aparato, que no ve, saca productos que nosotros sí podemos ver.  Lo hizo dentro de un proceso donde quedó fuera nuestra destreza visual, aun cuando ésta sí es requerida pero de otras maneras ¿Dónde aparece entonces el sentido de la vista en la selfie?

Y además ¿Qué es lo importante en la selfie? ¿La difusión de cada una de las imágenes por separado o todas las fotos en conjunto? La cuestión primordial es que estas fotos, sea como sea, circulen en la red. Y cuanto más circulen es mejor.

La circulación es otra relación en la que nada tiene que ver, otra vez, la conexión vista-mano-cerebro ¿Cómo aparece la vista en esta práctica de la selfie? Como máquina o como prótesis de la cámara. Nada más.