¿Por qué jovenes europeos van a Siria y los Nazis se hacen hipster?

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Cada vez más jóvenes se unen a la guerra en Siria. Otros se rapan la cabeza y cometen actos de xenofobia Nazi, llevando sus ideales extremistas al límite. Al parecer no toda la juventud está en resistencia.

Mucho se compara a la juventud con rebeldía, con revolución, con querer cambiar las cosas impuestas y hacer una transformación por el bien de todos ¿Qué pasa cuando son los mismos jóvenes quienes repiten practicas de sojuzgamiento, de jerarquización, violencia y exclusión? ¿Por qué lo hacen?

Jóvenes yihadistas

Hoy en día es internet el principal medio por el cual los jóvenes se acercan a estos ideales extremistas, en donde, a través de grupos, documentos, videos y redes sociales se trata de convencer a los jóvenes, principalmente europeos, de sumarse a la guerra en Siria.

En la red aparecen imágenes que a detalle muestran los horrores que ha provocado el mundo occidental: guerra, violencia, pobreza, marginación, destrucción y muerte, hasta ser convencidos de que detrás de todo eso hay un gran complot por parte de organizaciones políticas, económicas y hasta culturales y religiosas.

Han aparecido incluso reclutadores de jóvenes en toda Europa. Cada vez más jóvenes quieren abandonar sus países de origen guiados por una radicalización religiosa, la cual consiste en una práctica de manipulación que va desde no consumir ciertos alimentos, romper objetos que en su casa contengan ciertas imágenes o no escuchar música hasta lograr aislar a los jóvenes de sus entornos.

Hombres y mujeres, en su mayoría de familias ateas, introvertidos e influenciables quizás, deciden viajar a Siria bajo promesas falsas. Las jóvenes, por ejemplo, creen que realizarán trabajos humanitarios siendo en realidad las tareas de limpieza, de cocina, cuidado de niños y el matrimonio los objetivos principales de su llegada.

Algunas son obligadas a trabajar en prostíbulos, otras reciben armas para incorporarse a las redes de patrulla y las menos son puestas en mandos de poder, pues los yihadistas extranjeros “están más comprometidos con la causa”. Los hombres por su parte se incorporan a la guerra para hacer la yihad. Han asesinado, se han inmolado y han muerto bajo la esperanza de una promesa: “ir con Alá”. Algunos jóvenes decepcionados por la barbarie consiguen escapar, pero son la excepción.

Jóvenes neonazis

Desde las juventudes hitlerianas que en 1940 sumaban casi ocho millones de integrantes, los jóvenes han tenido un rol importante en el origen, resurgimiento y e impulso del nazismo. Los medios y las redes sociales no son los únicos métodos de estos grupos para atraer nuevos reclutas.

Más allá de buscar jóvenes desilusionados y rechazados por la sociedad, recientemente los neonazis alemanes han tomado la subcultura hipster como forma de acercarse a los jóvenes, el cual busca ser socialmente más abierto y políticamente más amigable, es decir hacer del neo nazismo una tendencia fashion.

Los “nipster” o “hipsters nazis” son vegetarianos, visten pantalones ajustados, lentes de pasta, se dejan la barba y usan peinados de moda. Ya no tienen la apariencia amenazante de los llamados skinheads con tatuajes, botas y camisas blancas, incluso hicieron su propio video Harlem shake donde aparecen bailando encima de coches abandonados y con pasamontañas negros, el objetivo: hacer que más jóvenes se unan al movimiento nazi.

¿Qué ocurre? Los grupos fascistas se reapropian de tendencias de moda para resultar familiar, agradables y sobre todo aceptables frente a los jóvenes. Así como ahora adoptan la cultura hipster en los años setentas los primeros punks llevaban en sus atuendos la esvástica nazi.

Lo preocupante de esto es que el neonazismo no sólo está resurgiendo en Alemania o en Europa, sino que, desgraciadamente, se está extendiendo por América Latina y -por supuesto- Estados Unidos. Ahora no sólo se ataca a judíos, sino también a musulmanes, mexicanos, latinos e indígenas.Los jóvenes cambian las formas, es cierto.

Hacen otras maneras de “hacer” cosas, sean estas buenas o malas. Las creencias, ideales y fantasías radicales no pertenecen a ninguna religión, tampoco de ninguna raza o nacionalidad en especial. Es la ignorancia la que siempre es peligrosa, la que siempre es violenta ¿Verdad Trump?