13 Reasons Why (Netflix): Ni Hannah Baker pudo ser la víctima perfecta

18.018

¡ATENCIÓN! Este artículo contiene SPOILERS y mucho FEMINISMO.

Todos estábamos esperando (o no) la segunda temporada de 13 Reasons Why de Netflix. Sea por interés, curiosidad o morbo, en esta nueva temporada podemos esperar casos de bullying, situaciones de acoso, abuso y violencia sexual, portación de armas en escuelas y quizás; una característica que le faltó a la primera temporada: una reflexión sobre el trato a las víctimas.

El juicio de los padres de Hannah Baker contra la escuela Liberty High es el centro de la trama y también, el nuevo escenario de violencia y re victimización para la chica de los 13 audios.

Hannah ya no tiene que lidiar con las críticas de sus compañeros, con sus abusadores o con las autoridades de la escuela. Ahora tiene que enfrentarse con las actitudes machistas, misóginas y los estereotipos de género que participan como juez y parte de la situación y que le imponen como víctima un estándar de pureza y perfección.

Esta ficción de la “víctima perfecta” resulta una absurda, imposible e inalcanzable obligación para que una persona sea admitida ante el tribunal de la moralidad y las buenas costumbres para siquiera atreverse a pedir sus derechos. Ya no digamos la exigencia de hacer justicia, resarcir el daño y evitar que el caso se vuelva a repetir.

Este “juzgar” juega a favor y en contra tanto de las víctimas como de los agresores; pues las cuestiones de clase, raza y los estereotipos y expectativas de género se imponen sobre estos dos roles. Tanto para declarar al acusado inocente como a la víctima culpable.

Así tenemos que Bryce Walker es un joven: varón, blanco, rico, con privilegios dentro y fuera de la escuela y un ejercito de los mejores abogados que el dinero pueda comprar. Por otro lado tenemos a Jessica:

Jess – Le dije que no recordaba quién había sido. No podía decirles que era Bryce. Sabía que no me creerían.

Clay: No es cierto. Nosotros te creemos. Si vas a la policía podemos apoyarte.

Jess – No puedes. No estabas ahí. Hannah ya no está y era dulce, sensible y blanca. Mira lo que le hacen ¿No lo entiendes? No soy la víctima correcta para ir contra Bryce Walker.

13 reasons why 2

Del agresor se espera que se comporte como hombre: que sea rudo, violento, agresivo, que asista a muchas fiestas y que aguante la borrachera, que salga con muchas (muchas) chicas, porque ¡claro: Boys will be boys! O ¿qué hombre no hace lo mismo?

A la víctima, en cambio ir a una fiesta, beber alcohol, salir con chicos (si no es uno, tres es un exceso), es razón más que suficiente, no sólo para justificar todo aquello que le sucedió y calcinarla en la hoguera de la opinión pública, sino también defender al agresor por sus actos pues “ella se lo buscó”.

Justin – ¿De qué hablas, Jensen?

¿Sabes con cuantas chicas me acosté? Con muchas. Eso me define como un mujeriego. Mis mejores amigos pensaban que yo era el mejor.

Clay – Ok …

Justin: Hannah se acostó con un chico. Estaba enamorada de otro (yo) y besó a un tercero (tú). Está bien ¿no?

¿De pronto, es una puta? ¿De pronto no la conoces?

13 reasons why 2 Clay

Porque ¿cómo espera no ser agredida si salió de noche? ¿si fue a una fiesta SOLA? ¿si bebió en exceso? ¿si salía con ese tipo?¿si no pidió ayuda inmediatamente? ¿si no dijo que la violaron con esas EXACTAS PALABRAS? ¿si se drogaba? ¿si pasó la noche con alguien?

El devenir hombre o mujer establece las formas en las que nos relacionamos con nosotros mismos y con los otros. La producción de un cuerpo masculinizado o feminizado determina entonces la construcción de nuestra subjetividad: que cosas pensamos, que conductas ejercemos, como nos comportamos y como se espera que nos comportemos, además de las violencias que ejercemos o padecemos.

Clay no se puede imaginar por qué estas chicas se exponen a esa situación de peligro puesto que la forma en la que él se comporta con los demás chicos y los demás con él es de hombre a hombre, es decir de igual a igual. Es diferente si él u otro chico se conduce hacia una mujer; en cuyo caso se trata de una relación de jerarquía y oposición: de superior a inferior, de fuerte a débil, de ¿sujeto a objeto?

Así también, la sentencia que se hace de la víctima muchas veces se construye de acuerdo con la posición en la que te encuentras dentro de la estructura de dominación patriarcal y no tanto si apoyas o no a las víctimas, si eres amigo o no, o sí intentas ayudarlas o no ¿verdad Clay?

Sheri – Pobres chicas

Clay – Eso no lo entiendo ¿Por qué estas chicas se meten en estas situaciones?

Sheri – ¿Hablas en serio, Clay? ¿Culpas a las chicas?

Clay – No, es que … Mira, esta chica está riendo. Se divierte …

Sheri – Clay, no sabes lo que pasaba en esta foto. No sabes lo que pasó luego.

Clay – Pero nadie la está obligando a estar ahí.

Sheri – Las chicas no “se meten” en situaciones malas. Los chicos crean esas situaciones. No sabes cómo se siente ser una chica en ese lugar.

13 reasons why 3

¿Vivimos en el mundo al revés? ¿En donde se le exige más a la víctima que al agresor? En un mundo ideal, en lugar de poner toda la carga de la prueba y la responsabilidad a la víctima (con el enorme riesgo de ser revictimizada) la exigencia debería decir: Si usted quiere hacerle daño a una niña, niño o mujer, ¡hágale un favor a la humanidad y BUSQUE AYUDA YA!

Criticamos a las víctimas cuando no denuncian rápidamente, cuando no acuden a las instancias correspondientes, cuando se callan, cuando no pueden siquiera reconocer que han sido violentadas; sin comprender las implicaciones que afectan a las víctimas dentro de un contexto de violencia de ese tipo.

Y sí, quisiéramos que denunciaran rápido. Sin embargo, la lógica de la violencia, por desgracia, no termina simplemente con la agresión. Esta se extiende con la protección y justificación de los agresores dentro de su contexto de acción (el trabajo, la escuela, la familia), por parte de las instancias de investigación y de la opinión pública.

Nada de lo que haga una persona puede justificar una agresión hacia ella. Tampoco nada de lo que haga tendría por qué respaldar una descalificación y estigmatización hacia su dignidad como persona. Tampoco tendría por qué tener algún riesgo que le impida buscar justicia. Pero no, ¡Ni Hannah Baker pudo ser la víctima perfecta! Y en realidad, difícilmente alguien podría serlo.

Summary
Review Date
Reviewed Item
13 reasons why
Author Rating
51star1star1star1star1star